La piel acompaña a la caida de los compartimentos grasos del rostro, perdiendo tensión al disminuir el volumen de los huesos, de las encías y de la proyección de los dientes hacia afuera. Áreas que normalmente cubre. La calidad de dicha piel también disminuye por la reducción de sus fibras elásticas, colágeno y de los componentes del espacio que las rodea.

Disponemos de numerosas técnicas y aparatos destinados al tratamiento de la flacidez pero a continuación detallamos los que mejor resultados nos han dado hasta el momento:

Mesoterapia facial: consiste en introducir, mediante microinyecciones, diferentes nutrientes y vitaminas que favorecen la circulación venosa, arterial y linfática a la vez que activan la formación del colágeno y disuelven la grasa. De esta forma la piel queda tersa y suave, ¡totalmente rejuvenecida! Gracias a las microinyecciones es un tratamiento rápido y prácticamente indoloro.

Hilos tensores: Se colocan debajo de la piel para que la eleven y se mejore así la flacidez a la par que corrigen las arrugas que se han ido formando. Se colocan fácil y rápidamente sin pasar por quirófano. Al colocarse debajo de las capas superficiales de la piel, no se notan.

Pinzas: Mismo efecto que los hilos tensores pero actúan de forma distinta. Se anclan en las zonas elevadas del rostro para obtener más tracción y durabilidad. De esta forma se consigue una especie de “mini lifting”. Al igual que los hilos, son imperceptibles.

combatir-la-flacidez