Intralipoterapia: empleada para pequeños volúmenes, consiste en introducir dentro del tejido adiposo, y mediante la ayuda de una fina cánula, productos degradantes y emulsionantes de la grasa, los cuales la hacen desaparecer. Esta grasa será liberada posteriormente por vías naturales.

Hidrolipoclasia: Basada en la facultad que poseen las células grasas de hincharse con el agua que las rodea, se le facilita esa absorción inyectándole el líquido adecuado.

Se diseñó el método para forzar la destrucción de la membrana de las células grasas cuando se encuentra tensada mediante la introducción de suero con poco sodio. Este estado de estiramiento favorece la segunda fase del tratamiento, que consiste en la apertura de la membrana para la liberación de la grasa mediante ondas de ultrasonido, las cuales aceleran el proceso.

Vibroliporreducción: Basada en los mismos principios que la hidrolipoclasia pero más activa aún. Agrega al proceso la resonancia de la vibración en el propio sitio, producido por un equipo para tal función. Es muy recomendable en este tratamiento, al igual que en el caso anterior que se acompañe de masaje en la región tratada para acelerar la reabsorción de los metabolitos y obtener antes los resultados estéticos buscados.