Hilos tensores: Mediante una sencilla anestia local y sin ninguna necesidad de pasar por un quirófano, se introducen por debajo de la piel, lográndose de esta manera reposicionar esos tejidos caídos y que queden sujetos desde las zonas superiores de los glúteos.

Ácido Hialurónico: Para perfeccionar la curvatura que deseamos que los glúteos presenten, podemos emplear diversas cantidades de ácido hialurónico muy denso.

Rellenos: Se redistribuye el volumen de las nalgas desplazando el tejido graso de áreas inferiores a las superiores.